La mítica de la mitosis

Este es un dibujo bidimensional trazado con tinta sobre papel que al mirarlo unos segundos se convierte en una figura tridimensional transparente. Si lo seguimos mirando, vuelve a ser el cubo original. Pareciera que el cerebro altera caprichosamente ambas figuras.

Creo que la contribución más importante de un investigador no es construir nuevas teorías o descubrir un nuevo hecho, sino descubrir una nueva manera de mirar las viejas teorías y los viejos hechos. Esta nueva mirada induce espontáneamente un clima general de creatividad, que luego sí puede producir nuevas teorías y poner al descubierto hechos que hasta allí ni siquiera eran imaginados.

No podemos llamar a este proceso un cambio de vista. Se trata de una verdadera transfiguración.

Recordemos para entender este proceso el relato de la transfiguración de Jesús. El elige a tres de sus discípulos para ir a orar al monte. Una vez allí, Jesús se aleja un poco y ellos se quedan dormidos. Cuando abren sus ojos ven a Jesús transfigurado. Sus vestimentas emiten rayos de luz y su cara tiene un aspecto distinto. Está conversando con dos personas en las cuales los discípulos reconocen a dos figuras de hace miles de años: Moisés y Elías. Uno de los discípulos se acerca y les pregunta si quieren que les prepare las carpas para dormir. Ellos no contestan porque los discípulos no han entendido nada. Una nube los envuelve y se escucha la palabra de Dios que dice “Este es mi hijo más amado, el elegido”. Ellos vuelven a dormirse y al despertar ven a Jesús solo y en su aspecto habitual, que les dice “No temáis, pero no cuenten nada de lo que han visto”.

Lo llamativo de este pasaje del evangelio es por un lado la posibilidad de Jesús de hablar con personas de otros tiempos y a la vez, los cambios físicos que en él se producen. Por otro lado, la imposibilidad de los discípulos de entender lo que ocurría aún cuando lo estaban viendo; inclusive la  percepción de Jesús del temor de ellos a los cuales les recomienda no hablar.

Creo que esta transfiguración forma parte del proceso que estamos viviendo y que algunos se quedan en una de las figuras del cubo y otros en la siguiente, sin entender que no es el cubo el que cambia sino nuestra mirada.

La propuesta de la Medicina Psicobiológica pasa necesariamente por esta transfiguración.

 

El ciclo celular.

Transmitir un conocimiento que siempre ha sido divulgado en la literatura científica e intentar hacerlo para que todos lo escuchen, requiere del uso de giros lingüísticos y metáforas que provoquen una captación inmediata.

Vamos a intentar hacer esto desde uno de los conceptos fundamentales para comprender la expresión de la vida.

La proliferación celular es la base de la vida y también de muchos de los procesos que nos llevan a la muerte. La célula se divide siguiendo reglas que hace que esta división solo se produzca en el tiempo adecuado y la cantidad de veces necesaria.

Hay células que se dividen con frecuencia y otras que solo rara vez lo hacen. De acuerdo a ello, existe una clasificación de tres tipos celulares:

1) Células en división continua o lábil: proliferan durante toda la vida del organismo, sustituyendo a otras, que a la vez, se destruyen continuamente. Lo hacen a través de las llamadas células madre, que tienen una gran capacidad de división. Las células lábiles se encuentran en: el epitelio estratificado de la piel, en la mucosa de la boca, el cuello uterino y la vagina; en la mucosa que reviste todos los conductos excretores; en el epitelio cilíndrico del aparato digestivo y el útero; en el epitelio de transición del aparato urinario y en las células de la médula ósea y el aparato hematopoyético.

2) Células estables o quiescentes: habitualmente tienen un índice de replicación bajo pero sometidas a diversos estímulos pueden reproducirse rápidamente. Ellas se encuentran  en el parénquima de los órganos glandulares del cuerpo (hígado, riñón, páncreas), en las células del músculo liso; en el endotelio vascular y en los fibroblastos, condrocitos y osteocitos.  Lo determinante para que estas células puedan proliferar es que su membrana basal esté íntegra.

3) Células permanentes o indivisibles: se dice de ellas que han abandonado el ciclo celular y no pueden sufrir una división en la vida post natal. Son las células nerviosas, las musculoesqueléticas y las cardíacas. Sobre las primeras actualmente se piensa que también podrían reproducirse.

 

Así vemos que hay células que siempre pueden dividirse, otras que solo lo pueden hacer bajo ciertas características y otras que supuestamente nunca lo hacen.

Veamos la intimidad de este proceso.

 

Las distintas fases.

El proceso y el tiempo en el cual una célula da origen a dos células hijas, se llama ciclo celular. Tiene cuatro fases (G1- S- G2- M) y dura 24 horas.

La fase G1 (del inglés gap = intervalo) es el tiempo previo a la replicación del ADN (donde se encuentra la información que pasará de una célula a otra). Ella dura de 6 a 12 horas. En esta fase, la célula dobla su tamaño y su masa.

Lo que más nos interesa rescatar de esta fase es el momento en que la célula  hace una comprobación o inspección de calidad en dos aspectos: a) que ya no se necesite más masa para replicar ADN y b) que las condiciones ambientales (temperatura, sales nutritivas, factores de crecimiento) son óptimas. Este momento lleva el nombre de -Punto de restricción- (punto R).

Meditemos un momento sobre este punto de restricción. La célula aumenta su tamaño y se prepara para el siguiente paso pero se toma un tiempo para observar las condiciones en que esto se va a hacer. Solo va a seguir si las condiciones propias y del ambiente son adecuadas. Si no, no sigue. Saben lo que hacen. A este punto R se me ocurre llamarlo -Momento de Reflexión-.

Si algo caracteriza a la inmadurez, es la falta de reflexión. Hacer las cosas sin evaluarlas. Observemos que la célula se toma casi la mitad de lo que dura el ciclo en este punto de control. Haciendo una metáfora sobre este hecho, es como si nosotros nos tomáramos cuarenta años de nuestra vida en reflexionar si seguimos o no tal como estamos.

El punto R está mediado por una proteína llamada -quinasa dependiente de ciclina- (CDK), cuya función es transferir grupos fosfatos. Cuando la célula ha recibido pocos fosfatos (está hipofosforilada), un gen llamado -supresor- bloquea la progresión del ciclo celular. Si en cambio, la célula está hiperfosforilada (tiene muchos fosfatos), el punto de control R se pierde (falla) y el ciclo celular continúa en condiciones inadecuadas.

Podríamos decir que el punto R falla cuando hay mucha transferencia. En un giro del lenguaje, decimos que un exceso de carga impide una óptima reflexión. Esta carga suele llamarse la predisposición genética, pero a nosotros nos gustaría llamarla el peso de nuestra historia (los secretos familiares, las lealtades ocultas, las injusticias generacionales)

 

El punto R y el cubo.

  1. Dawkins dice que no podemos seguir creyendo que lo que nos ordenan nuestros genes es fijo e inamovible. Que existen otras formas de transmisión de información.

El cita un trabajo de Jenkins al describir el canto de un pájaro del orden de los paseriformes que vive en unas islas frente a Nueva Zelanda. En la isla que él trabajó había un repertorio total de nueve cantos distintos. Cualquier macho determinado entonaba solamente uno o dos de esos cantos. Los machos pudieron ser clasificados en grupos según los dialectos.

Comprobando las canciones de los padres y los hijos, Jenkins demostró que los modelos de canciones no eran heredados genéticamente. Cada joven macho podía adoptar canciones de sus vecinos por imitación, de una manera análoga al lenguaje humano. En ciertas ocasiones, Jenkis tuvo el privilegio de presenciar el “invento” de una nueva canción, que ocurría al cometerse una equivocación al imitar una antigua.

Lo describe así: “Se ha demostrado que surgen nuevas formas de canciones ya sea por el cambio de tono de una nota, por repetición de una nota, omisión de notas y combinación de partes de otras canciones existentes….La aparición de la nueva forma se producía abruptamente y el producto era bastante estable durante un período de años. Más adelante, en cierto número de casos, la variante era transmitida con precisión en su nueva forma a jóvenes reclutas, de manera que se desarrollaba un grupo coherente y reconocible de cantores”. Jenkis se refiere a los orígenes de nuevas canciones como “mutaciones culturales”.

Dawkins llama a estas mutaciones culturales “memes” (o nemes) y son replicadores que parasitan el cerebro y tienen las mismas leyes que los genes. Hay memes positivos: el lenguaje, la misericordia, la aritmética. Hay memes negativos: el odio racial, el desprecio por los pobres, etc.

Volviendo al punto R (de restricción o de reflexión), decíamos que si falla la transferencia de fosfatos, falla el ciclo. Se nos ocurren las siguientes preguntas: a) ¿Deberemos aprender a meditar el momento óptimo de seguir?; b) ¿Tendremos que seguir siendo dominados por nuestros determinismos biológicos, por lo que hemos nombrado como nuestras neuromatrices? (incluyendo los programas biológicos de supervivencia que Hamer llama enfermedad); c) ¿Habrá técnicas, abordajes, medicamentos que nos ayuden a cumplir este punto R?

 

La segunda fase.

Aquí se produce la síntesis (fase S) de ADN. Dura 6 a 8 horas y es el momento en el que el ADN se replica separando su doble hélice y permitiendo que cada una de las cadenas sirva como molde para la síntesis de una nueva cadena complementaria.

Aquí no existen puntos de control.

 

La tercera fase.

Se llama G2 y es el período que transcurre entre la finalización de la replicación y el comienzo de la división celular. Dura 3 a 4 horas.

La célula madre se prepara para dividirse en dos células hijas.

Aquí hay un segundo punto de control llamado G2-M (intervalo2-mitosis) en el que la célula debe comprobar dos condiciones antes de tomar la decisión de continuar con la división: a) que ha duplicado la masa para albergar a dos células hijas y b) que la replicación se ha completado y solo se ha hecho una vez.

Volvamos al cubo. Ya se tomó la decisión de copiar la información. Se reflexionó, se restringió y se cedió la información.

A este punto de control G2-M lo llamaremos (haciendo una metáfora significante) “Gracias Madre”. Acá si se comprueba falta de espacio o fallas en la replicación, se procede a parar el ciclo.

El punto “Gracias Madre” es el que va a permitir o no la creación de una nueva vida. Aquí está el misterio de la creatividad. El permiso para albergar una nueva vida. La posibilidad de usar respuestas que nadie ha usado antes y no seguir practicando las respuestas biológicas de siempre. ¿Acaso no es eso extender la conciencia? Transfigurarse.

Es en esta fase donde ocurren las aberraciones cromosómicas. Podemos decir que no existe control de la aptitud de ese ser, en ese momento, para extender su conciencia. Una madre es un albergue y es una transferencia. La célula madre transfiere ese albergue a las células hijas.

Recuerdo un caso que contó Hamer en un seminario, de una niña de 14 años que queda embarazada habiendo tenido relaciones sexuales sin penetración. En todo su embarazo solo decía “no me rompió…no me rompió”. Cuenta Hamer que el bebé nació con el ano imperforado.

Aquí hacemos las siguientes preguntas: a) ¿Qué es extender la conciencia?, b) ¿Qué tiene que ver la capacidad y la información con ello?; c) ¿Se puede evitar una aberración congénita?

 

La última fase

La fase final se llama M (mitosis)  y dura solo 1 hora. Como vemos, todo el tiempo se va en preparativos.

Primero desaparece la membrana nuclear (profase)  y luego se forma la placa ecuatorial (metafase). Es aquí donde ocurre el último punto de control que se llama punto M y es el que permite seguir adelante si los cromosomas estás alineados. Si es así, las cromátides hermanas se separan yendo cada una hacia un polo de la célula (anafase) y cuando llegan a los extremos (telofase) se escinden por la zona media dando origen a dos células hijas (citocinesis) idénticas a la madre.

El punto de control M es el encargado de observar si los cromosomas están alineados; en fila. Esto me hace recordar cuando en el ejército nos hacían formar filas para luego…romperlas. El punto M es el punto Marcial. Se trata de la disciplina y de la autoridad de las decisiones. Aquí (al igual que en el ejército) no hay motivos. Se trata de terminar algo para poder empezar de nuevo.

El punto marcial es la protección de la autoridad. En un giro del lenguaje, diría que es el punto “Gracias Padre”, la Ley.

Aquí hacemos las siguientes preguntas: a) ¿Qué relación tiene la pérdida de los valores humanos con el punto M?; b) ¿Se puede formar un nuevo lineamiento, un nuevo meme en lo que respecta a la enfermedad?

 

¿Cuál es el objetivo?

Las cuatro fases de la proliferación celular y los tres puntos de control vistos con la mirada del cubo, nos permiten pensar el proceso de la vida y la enfermedad desde un lugar creativo: ¿qué se proponen estas fases y estos controles?

Actualmente se habla de oncogenes, de genes supresores de tumores y de genes de reparación de ADN. Todos ellos son elementos que interactúan en el ciclo de división celular en una especie de rivalidad por el territorio que nos llevaría a un análisis exhaustivo de este tema. Por ahora digamos que de esa rivalidad surge la vida y surge, entre otras cosas, el cáncer.

Si podemos ver lo que ocurre y transfigurarlo, tendríamos la oportunidad que ninguna otra especie ha tenido y que es la de modificar el comportamiento de estas fases y estos puntos de control. Analizando las preguntas que hemos hecho en las distintas fases, queremos proponer un clima de creatividad ya no en la enfermedad sino en lo cotidiano de nuestras existencias. Aprender a observar, poder extender nuestra conciencia y tener la autoridad de terminar para empezar de nuevo. Son los desafíos que propone este modelo.

Se nos dice que estas fases y estos controles son patrimonio de la ingeniería genética. No dudamos que ella abrirá muchas puertas pero estamos convencidos de que hay otros caminos que no saltan a la ciencia sino que la transfiguran.

Apostamos a ello.